sábado, 17 de mayo de 2008

"Shinchan flipa en colores", el sistema PEGI y los niños


Ser un jugón y ser padre es un problema. Porque sencillamente la industria, a pesar de lanzar al mes toneladas de juegos dedicados al público infantil, realmente no tienen ni idea de cómo diseñar juegos apropiados para un niño; con lo cual, se produce la paradoja de que acaban jugando más a "Imagina ser Veterinaria" los papás que la niña a la que iba destinado el producto. En mi caso he pasado muchas horas jugando a "Shinchán flipa en colores", hasta el punto de apreciarlo.

Luego está el sistema PEGI, a pesar de las críticas, yo apoyo incondicionalmente el sistema. Para mi es cristalino y perfectamente informativo; el problema viene en cómo lo aplica la industria a la hora de vender sus juegos: ¿+3 años quiere decir que mi hija de 4 podrá manejar el juego sin ayuda externa o qué en realidad el contenido es más sieso que los Teletubbies? Evidentemente, no seas iluso, tu hija de entre 0 a 5 años va a ser incapaz de jugar a nada, nada que la industria puntera de los videojuegos pueda producir (evidentemente luego están ahí los juegos educativos tipo Pipo, o franquiciadas como Las Tres Mellizas, pero eso es otro terreno peliagudo del cual quizás me deshaoge otro día, tengo bilis de sobra para otro artículo enterito: "la interfaz en los juegos educativos para niños"), así que hazte un favor y no le compres la Nintendo DS a tu hijo hasta su sexto cumpleaños.

Afortunadamente en el mundo de las franquicias para niños, no todo son juegos que realmente están diseñados para los propios autores, hay honrosas excepciones, como por ejemplo, los juegos Barbie, que aunque me puedan rechinar los dientes, puedo estar tranquilo en dejar a mi niña sola con el juego sin que me llame cada 2 minutos, y no todos los de Barbie tiene una jugabilidad realmente ajustada a su sector de edad... y bueno... podrá jugar si tu niña sabe leer. Mi hija afortunadamente va a cumplir 6 años, y ahora se dedica a leer carteles y etiquetas constantemente, con lo cual, su nivel de lectura va subiendo sin parar y en breve espero poder dejarla sola leyendo los textos de cualquier juego. Pero ella lleva jugando desde los 4... hasta los 6, han sido dos años de tortura videojueguil con el padre al pié del cañón teniendo que leer todos los textos insulsos (y traducir) de "Barbie: A Royal Adventure", por ejemplo. Entonces, aunque el factor de la interfaz y jugabilidad esté sabiamente adaptado y diseñado para un niño pequeño, la triste realidad es que sino puede leer con soltura, ¡estamos en las mismas! Y de eso mismo trata este artículo, de ese honroso 1% de juegos para niños que han sido doblados al español incluso los menúes (para Nintendo DS).

La base para el diseño de un gran juego para niños se apoya sobre tres pilares:

1) Interfaz a base de iconos. Ya que los niños pequeños no saben leer, construye tus menúes y opciones a base de iconos, apoyados por texto, pero que el diseño principal sea icónico. Por ejemplo, la saga The Sims son ejemplares en ese aspecto (a pesar de ser un juego para adultos), pero curiosamente en su acercamiento a lo infantil lo estropearon todo: en My Sims para Wii y Nintendo DS, llenaron el juego de estúpidas frases, palabras y diálogos (no doblados) totalmente innecesarios para el desarrollo del juego, estropeando la brillante interfaz tan bien testada durante años.

2) Interfaz por voz. Todo icono, acción y opción del juego tiene que estar doblado por voz humana, de forma que al pasar el ratón o el puntero por un icono describa lo que es. Esto permite que sin necesidad de saber leer los niños asocien rápidamente la funcionalidad del icono con su dibujo descriptivo (el icono en si). Shrek 3 para Nintendo DS es perfecto en esto, y en el punto anterior. Está perfectamente iconizado y además, todo el desarrollo del juego desde diálogos, textos, ayudas, menúes e interfaz están enteramente dobladas, algo memorable sino fuera porque lo estropean todo en el punto...

3) Jugabilidad sencilla. Es evidente, un niño necesita otro ritmo, retos más asequibles, y hay que olvidarse y dejar atrás todos los clichés arrastrados por años de plataformas con saltos al límite, abismos de muerte y cuenta atrás. Porque cualquier juego que compres para un niño es un plataformas, ¿verdad?

Shrek 3 falla en esto último porque ofrece una propuesta de juego no muy usual: se controlan tres personajes simultáneamente, cada uno con características únicas (además el puntero de la DS aporta magia gestual, siendo el jugador el cuarto personaje), atravesando un mundo de ligeras plataformas, con obstáculos que deben ser vencidos usando o combinando las habilidades de los personajes; y además el control del juego es original, aprovechando las características de la Nintendo DS de la siguiente forma: los personajes se mueven de izquierda a derecha nada más con la cruceta o los botones (diestro o zurdo), y los movimientos de ataque, agacharse, correr y saltar se hace todo con movimientos gestuales del puntero de la Nintendo DS. Como podéis ver, es un esquema muy original, pero demasiado para un producto orientado a un niño.

Shinchan flipa en colores, es un producto casi perfecto para el mercado al que está orientado. Toda la interfaz está doblada al perfecto español usando las voces de la serie. La jugabilidad es convencional de juego plataformas, y es ahí donde falla también: algunas partes son demasiado difíciles para un niño. Pero lo peor de todo es que la última pantalla es imposible para un niño, requiere de un jugón para poder pasarla. Pero lo malo no acaba aquí, ¡el monstruo final es imposible hasta para mi! Tú imagina cuando llegue ese niño a ese pobre padre:

-¡Papá, no puedo pasarme el monstruo final!
-Hijo mío, yo tampoco, debes de olvidarte ya de este juego porque es imposible de pasar...

Una vez más un gran juego para niños estropeado por el síndrome del programador jugón que se mira el ombligo.

Aún así no puedo dejar de recomendar "Shinchán flipa en colores" como una buena compra para la Nintendo DS y para tu criatura. Tiene una serie de características que lo hace un producto muy atractivo y divertido de jugar para todos los públicos. He dicho antes plataformas convencional, pero no, habría que llamarlo plataformas evolucionado. Shinchán, una vez que va completando capítulos de cuentos (en una estructura abierta, salvo la pantalla inicial tutorial, después se puede abordar el juego en el orden que se quiera), va consiguiendo unos disfraces que le aportan nuevos poderes para enfrentarse a las plataformas y obstáculos. De modo que puedes volver a un capítulo anterior y repetirlo, o intentarlo de nuevo, si no te lo pasaste victorioso, con esos nuevos poderes. Entonces, donde antes había un muro insalvable, por ejemplo, salvo por unos cuantos saltos al límite de plataformas, con el disfraz de caracol, te pegas a la pared y la escalas tan cómodamente; un abismo insondable salvo por unas plataformas de nubes que desaparecen, pues con el disfraz de robot podrás volar sobre él durante unos segundos.

Cada pantalla o capítulo de cuento, requiere ser pasada dos veces para conseguir las bolas de trozos de sueño, que es el elemento a recolectar objetivo principal del juego. Cada bola en cada capítulo descansa en una rama del cuento separada de la otra, esto es, hay bifurcación de caminos en cada uno de los cuentos, y para poder alcanzar una u otra, se requerirá cierto disfraz. De esta manera la rejugabilidad es muy alta (forzosa), pero sencillamente a los niños les encanta: algunas pantallas son realmente imaginativas, como por ejemplo, una basada en Jack y las habichuelas mágicas, donde todo es enorme y hay que cruzar por donde está el gigante (Hiroshi, el padre de Shinchán) bebiendo cerveza.

Además, Shinchán cuenta con unos colores mágicos que influyen en el mundo del juego, estos se usan con el puntero de la Nintendo DS, se pinta sobre el escenario obteniendo a veces resultados. Por ejemplo, al gigante anterior hay que pintarle la pinta de color amarillo para que sea cerveza, se la lleve al gaznate y nos deje pasar. Pero nada más, la interactividad de los colores mágicos es muy limitada y padece un poco del síndrome del pixel exacto. Aunque, el juego dispone de ayudas en forma de personajes de la serie, al pinchar sobre uno de ellos entrará en acción en pantalla ayudando de una forma u otra a Shinchán, de entre ellos el cerdito valiente precisamente, marca qué puntos del escenario se pueden usar los colores mágicos. Pero, ya digo, estos colores no son tan impresionantes como el pincel celestial de Okami, por poner un ejemplo, son muy limitados en cuanto a interactividad.

Resumiendo, "Shinchán flipa en colores" no te permitirá escaquearte de tus labores de padre del siglo XXI, pues tiene unos picos de dificultad inusitados para un producto infantil, pero su rejugabilidad y la abundancia de disfraces con poderes, permitirá al niño, una vez avanzada la aventura, jugar con cierta soltura la mayoría de los capítulos del juego, siendo esto, un divertimento más que ocasional, a pesar de que ya tenga cada nivel completado. Es muy curioso cómo los niños interpretan la rejugabilidad de forma distinta a los adultos. Casi se podría dedicar un artículo entero a ese tema, pues por ejemplo, sólo un niño es capaz de ver su película de dibujos animados favorita 5 veces al día, los 7 días de la semana. Volviendo al tema central del artículo, lo más destacable y loable es que esté completamente doblado al castellano, incluido los menúes, las opciones, todo, lo cual te permitirá romper durante un momento esas cadenas de esclavitud perpetua bajo las que nos tienen dominados a los Papás, los niños del siglo XXI.

4 comentarios:

Antonio dijo...

Interesante compra la de Sin Chan.

Realmente me pensaré en jugarlo, además de la adquisión de una Nintendo DS, antes que seguir jugando a cualquiera de estas cosas que tu llamas "faltas de innovación" o "dinamismo".

Dejando los sarcasmos aparte... Gran artículo. Realmente, dentro de poco vas a poder poner a tu hija a jugar al Baldur's Gate o al Starcraft, que se los pasa enterito. Y eso si que es un entrenamiento(y si no, que me lo digan a mí, que me crié con eso :P).

Ala, sigo con mis vicios en los mundos de Conan.

Atentamente, tu sobrino granadino.

Herel dijo...

Sin tener ni idea del tema, creo que quizá no habría que ser tan rigurosos con adaptar el juego a las capacidades del niño; sino que es más educativo que el juego las supere y el niño se vea así incitado a aprender las destrezas que le faltan.

Otro punto a favor: el hecho de que tu hija haya necesitado tu participación para jugar es más positivo que si fuera autosuficiente y se pasara horas sola delante de la videoconsola.

Herel dijo...

Por cierto, podrías explicar en qué consiste el sistema PEGI ese.

Ruber Eaglenest dijo...

Siento, la espera. A todo esto, ¿qué tal está el Conan? ¿Es igual de tópico de lo que yo esperaba?

Herel, el sistema PEGI es el sistema de calificación por temas y edades que la industria ha adoptado para regular un poco el público que tiene acceso a los juegos (que un niño no juegue a Conan, por ejemplo).

Su página web oficial es: http://www.pegi.info/es/

Y ya no es una cuestión de poner retos al niño, se trata de darle un producto diseñado para él y adaptado a sus capacidades. Es, digamos, la interfaz básica.